Individuos y Sociedad: Deberes y Derechos
En las sociedades antiguas, la relación del individuo con la sociedad no planteaba ningún problema. La familia, el grupo, la tribu, la nación eran más importantes que el individuo y este debía sacrificarse por la comunidad si era necesario. A su vez, la comunidad era responsable de lo que hacía cualquiera de sus miembros.
En esos casos, la obediencia y la sumisión regían las relaciones entre el individuo y la sociedad. En los antiguos imperios, en las monarquías absoluta los monarcas eran dueños de las vidas y haciendas de sus súbditos. Podían obligarlos a ir a la guerra, aunque la única razón para declararla fuera los interese del monarca, o podían condenarlos a muerte sin juicio previo.
Poco a poco, los ciudadanos se fueron rebelando contra esta situación tan injusta. Querían ser libres, poder tomar sus propias decisiones, y que se respe taran sus derechos individuales, es decir, los que protegen a cada una de las personas frente al Estado.
La sociedad dejó de estar por encima de los individuos, para estar al servicio de los individuos. Thomas Hobbes, un filósofo inglés del siglo XVII, sostuvo que las personas se reunían en grupos para conseguir mayor seguridad, pero que para ello debían perder una parte de su libertad.
No se puede tener todo. Si una persona quiere que la policía la proteja, tiene que pagar impuestos para mantenerla, y limitar su libertad, porque debe obedecer las leyes vigentes en el Estado.
Estado e Individuo
De nuevo se plantea el problema: ¿Dónde está el punto medio entre la libertad individual y el poder del Estado? ¿Tiene alguien derecho a pedir que una persona arriesgue o pierda la vida por la sociedad o por el bien común?
Las sociedades occidentales se han vuelto muy individualistas. Cada uno va a lo suyo, lo que provoca falta de solidaridad. Las sociedades orientales o africanas y los países musulmanes creen que los occidentales van por mal camino porque valoran tanto la independencia, que acaban aislados, sin lazos con los demás.
Sin embargo, decimos que tenemos que trabajar por el "bien común". Se entiende por bien común lo que favorece a todas las personas de un grupo. Pero ¿hasta dónde debo perder mi "bien privado" en favor del "bien común"?
En el siglo XX, aparecieron movimientos llamados totalitarios que consideraban que el individuo no tenía valor, que lo valioso era el Estado, el pueblo, la nación, la raza y la religión. Es decir, realidades por encima del individuo.
Los fascistas decían: "El Estado lo es todo, el individuo, nada", y, por tanto, podían sacrificar impunemente a los individuos en nombre del Estado. Los terroristas que matan por un pueblo o una religión también son totalitarios, porque consideran que la vida individual está por debajo de las realidades colectivas. El individualismo lleva a un desinterés por el bien común. Los totalitarismos acarrean desinterés por el bien de los individuos. ¿Dónde está la solución?

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