Enfoque antropológico de la moral social
La moral social se refiere a un conjunto puntual de
valores que una sociedad específica defiende unánimemente para facilitar la
convivencia pacífica entre morales individuales distintas. Consiste, por ende,
en el mantenimiento de una conducta, no ya solamente individual, inmanente,
sino colectiva, que se ajuste a ciertos principios éticos y a lo que esa
sociedad considera deben ser reglas de conducta que conduzcan a una convivencia
armónica, al mutuo respeto entre los asociados y, en última instancia, al logro
de la paz tanto a nivel interno como a nivel colectivo. De esta manera, la
moral social evita que cada individuo, en un mal entendido concepto del derecho
al libre desarrollo de la personalidad, ejerza su absoluta voluntad en
contravía de los intereses comunes y de terceros. Por esta razón, a pesar de
que la moral social es un concepto jurídico indeterminado con un mayor grado de
concreción y desarrollo que la moral a secas o las buenas costumbres, es
igualmente inadmisible en un régimen disciplinario. Aunque su contenido es
menos impreciso, su aplicación en un caso concreto permite la arbitrariedad
pues puede ser entendido y utilizado de distintas maneras. Hecho que, por las
razones expuestas, atenta contra el debido proceso.
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